Horizon Nexus Journal |
Vol
.
0
4
| Núm
.
0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
ISSN:
3073
-
1275
11
Revisión
Perfilación criminal y neurocriminalística: comprensión
neurobiológica de la conducta violenta para elaborar
perfiles delictivos
Criminal Profiling and Neurocriminology:
Neurobiological Understanding of
Violent Behavior for the Development of Criminal Profiles
Luis Felipe
Matovelle Romero
1
*
,
Diego Fabricio
Coello Pinos
2
,
María Gabriela
Aguaguiña Criollo
3
,
Álvaro
Sebastián
Cumbe Saquisilí
4
y
Diego Israel
Silva Jáuregui
5
1
Universidad Católica de Cuenca
,
Ecuador
,
Azogues
;
https://orcid.org/0000
-
0002
-
5553
-
3272
2
Universidad Católica de Cuenca
,
Ecuador
,
Azogues
;
https://orcid.org/0009
-
0007
-
5631
-
733X
,
diego.coello@ucacue.edu.ec
3
Universidad Católica de Cuenca
,
Ecuador
,
Azogues
;
https://orcid.org/0009
-
0006
-
0020
-
2341
,
aguaguinac@ucacue.edu.ec
4
Universidad Católica de Cuenca
,
Ecuador
,
Azogues
;
https://orcid.org/0009
-
0007
-
9846
-
2789
,
alvaro.cumbe@ucacue.edu.ec
5
Universidad Católica de Cuenca
,
Ecuador
,
Azogues
;
https://orcid.org/0009
-
0004
-
6469
-
4803
,
diego.silva@ucacue.edu.ec
*
Correspondencia
:
luis.matovelle@ucacue.edu.ec
https://doi.org/10.70881/hnj/v4/n2/121
Resumen:
El presente trabajo
analiza críticamente la literatura reciente
sobre la contribución de la neurocriminalística a la comprensión de la
conducta violenta y a su posible empleo en la construcción de perfiles,
considerando sus restricciones operativas. Se realizó una revisión
si
stemática siguiendo PRISMA 2020, mediante búsquedas en PubMed,
Scopus y Web of Science durante el periodo 2020
-
2025. Se incluyeron
estudios originales, revisiones y modelos predictivos sustentados en
neuroimagen, biomarcadores y aprendizaje automático, con
prioridad en la
solidez metodológica. Quince investigaciones cumplieron los criterios
definidos y mostraron alteraciones en circuitos frontolímbicos, sobre todo en
la relación entre amígdala y corteza prefrontal, asociadas con problemas en
la regulación e
mocional y con experiencias adversas tempranas. Los
abordajes multimodales evidenciaron utilidad para estimar riesgo, aunque no
sustituyen los factores clínicos ni sociales. Siguen presentes retos vinculados
con la heterogeneidad muestral, la validez exter
na y la replicabilidad. En este
sentido, la neurocriminalística se proyecta como una herramienta
complementaria para evaluación y prevención, siempre desde marcos éticos
y probabilísticos, evitando enfoques deterministas. Articular hallazgos
neurobiológico
s con la práctica clínica resulta más sólido: ningún indicador,
por sí solo, explica plenamente la violencia. Se recomienda prudencia
profesional e interdisciplinariedad para fortalecer decisiones preventivas sin
reemplazar el juicio humano penal.
Palabra
s clave:
n
eurocriminalística; perfilación criminal; comportamiento
violento; neurobiología
.
Cita:
Matovelle Romero, L. F.,
Coello Pinos, D. F., Aguaguiña
Criollo, M. G., Cumbe Saquisilí,
Álvaro S., & Silva Jáuregui, D. I.
(2026). Perfilación criminal y
neurocriminalística: comprensión
neurobiológica de la conducta
violenta para elaborar perfiles
delict
ivos.
Horizon Nexus
Journal
,
4
(2), 11
-
2
4
.
https://doi.org/10.70881/hnj/v
4/n2/121
Recibido:
05
/
03
/20
26
Revisado:
10
/
04
/20
26
Aceptado:
13
/
04
/20
26
Publicado:
15
/
04
/20
26
Copyright:
© 202
6
por los
autores
.
Este artículo es un
artículo de acceso abierto
distribuido bajo los términos y
condiciones de la
Licencia
Creative Commons, Atribución
-
NoComercial 4.0 Internacional.
(
CC
BY
-
NC
)
.
(
https://creativecommons.org/lice
nses/by
-
nc/4.0/
)
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
12
Abstract:
This paper critically examines recent literature on the contribution of
neurocriminology
to understanding violent behavior and its potential use in criminal
profiling, while also considering its operational limitations. A systematic review was
conducted in accordance with PRISMA 2020, using searches in PubMed, Scopus,
and Web of Science cover
ing the period from 2020 to 2025. Original studies, reviews,
and predictive models based on neuroimaging, biomarkers, and machine learning
were included, with priority given to methodological rigor. Fifteen studies met the
established criteria and revealed
alterations in frontolimbic circuits, particularly in the
relationship between the amygdala and the prefrontal cortex, associated with
difficulties in emotional regulation and early adverse experiences. Multimodal
approaches showed value for risk estimati
on, although they do not replace clinical or
social factors. Challenges related to sample heterogeneity, external validity, and
replicability remain. In this context, neurocriminology emerges as a complementary
tool for assessment and prevention, always wi
thin ethical and probabilistic frameworks
that avoid deterministic interpretations. Integrating neurobiological findings with
clinical practice appears more sound: no single indicator, by itself, fully explains
violence. Professional caution and interdisci
plinary approaches are recommended to
strengthen preventive decision
-
making without replacing human judgment in the
criminal justice field.
Keywords:
Neurocriminalistics; criminal profiling; violent behavior; neurobiology; risk
1. Introducción
Entender qu
é hay detrás de la conducta violenta se ha convertido en un tema cada vez
más relevante dentro del ámbito forense, especialmente a raíz de los avances en
neurociencia, que han permitido establecer vínculos entre la actividad cerebral y ciertos
comportamien
tos agresivos (Anderson, Allen y Kiehl, 2025). En este escenario, la
neurocriminalística surge como una disciplina en crecimiento que integra conocimientos
de la criminología, la psicología y la biología, con el fin de profundizar en los factores
neurobiol
ógicos que podrían estar relacionados con los delitos violentos (Bakke, 2024).
Esta mirada parte de la premisa de que ciertas alteraciones en regiones específicas del
cerebro como la corteza prefrontal o la amígdala pueden incrementar la
probabilidad de
que una persona actúe con violencia, ya sea por dificultades en el control de impulsos
o en la regulación emocional (Raine, 2021).
En este contexto, la perfilación criminal ha
despertado un interés renovado, aunque hoy se entiende desde una
perspectiva más
amplia. De forma sencilla, consiste en integrar información biológica, psicológica y social
para identificar patrones de comportamiento en personas que cometen delitos. En los
últimos años, además, se han incorporado aportes de la neurocie
ncia, lo que ha
permitido ampliar y enriquecer su campo de análisis (Perdomo y Mandujano, 2023).
Con esta integración, los perfiles ya no se construyen solo a partir de lo visible o de los
antecedentes conductuales. También se intenta comprender qué
procesos cerebrales
podrían estar influyendo en determinadas acciones, algo que en la práctica ayuda a
diferenciar mejor entre tipos de agresores. No siempre es un proceso lineal ni definitivo,
pero sí ha permitido diseñar estrategias preventivas más cerca
nas a las situaciones
reales que enfrentan los contextos sociales actuales (López, 2024).
Como punto de
partida, este trabajo se centra en un problema que aún persiste: aunque existe cada vez
más evidencia neurocientífica sobre cambios estructurales, funci
onales y neuroquímicos
vinculados a la conducta violenta, su incorporación real en los procesos de perfilación
criminal sigue siendo limitada. En la práctica, muchos análisis forenses todavía utilizan
esta información de forma parcial o poco integrada, y e
n ocasiones sin un marco
metodológico suficientemente sólido.
Desde esta perspectiva, se parte de la idea de que incorporar de forma cuidadosa los
hallazgos neurobiológicos junto con variables clínicas y psicosociales puede ofrecer una
H}]}v N˘ J}vo
H}]}v N˘ J}vo n V}o X
n N•u
n
A
t
Jv
n
n ``` XZ}]}vv˘i}vo X]}]o}} X}u
comprensión más com
pleta de la conducta violenta. Aun así, esto no significa asumir
que la violencia esté determinada por el cerebro. La conducta humana sigue siendo
compleja y está atravesada por múltiples factores, experiencias y contextos.
En ese sentido, este artículo de
revisión se propone analizar de manera crítica la
literatura científica reciente sobre los correlatos neurobiológicos de la violencia y
examinar hasta qué punto estos conocimientos pueden resultar útiles en la elaboración
de perfiles criminales actuales.
La intención no es solo reunir hallazgos, sino
comprenderlos e interpretarlos a la luz de situaciones forenses concretas.
A partir de
una lectura cuidadosa y contextualizada de esta evidencia, se espera aportar a la mejora
de las herramientas disponibles p
ara la evaluación del riesgo en el ámbito forense. Del
mismo modo, estos hallazgos pueden servir de apoyo para orientar estrategias de
prevención y el diseño de políticas públicas de seguridad con mayor sustento, siempre
dentro de criterios científicos y é
ticos bien definidos.
2. Materiales y Métodos
Estrategia de búsqueda y criterios de elegibilidad
Para esta revisión se siguieron las directrices de PRISMA 2020 y se realizó una
búsqueda amplia en bases de datos como PubMed, Scopus y Web of Science. Se
cons
ideraron estudios publicados entre 2020 y julio de 2025, en inglés y español,
siempre que estuvieran enfocados en el análisis neurobiológico de la conducta violenta
y en su posible aplicación dentro del ámbito forense.
Antes de comenzar con la selección de
artículos, se establecieron criterios de inclusión
y exclusión con el fin de asegurar que los estudios realmente fueran pertinentes para el
tema y, además, contaran con una calidad metodológica adecuada. Para ello se
tomaron en cuenta aspectos como el tip
o de diseño, las características de la población
analizada y las técnicas utilizadas en cada investigación.
Estos criterios se presentan de forma resumida en la Tabla 1, donde se muestra con
claridad cómo se llevó a cabo la selección de los trabajos. Inclu
ir esta información
permite entender mejor el procedimiento seguido y ofrece una base útil para que la
metodología pueda retomarse en futuras investigaciones, aunque cada revisión puede
introducir algunas variaciones según el propósito específico del estud
io.
Tabla 1.
Proceso de selección de estudios y criterios aplicados para inclusión y exclusión (según
esquema PRISMA)
Fase o
criterio
evaluado
Fase o criterio evaluado
Fase o criterio
evaluado
Identificación
Búsqueda en PubMed, Scopus y Web of
Science;
periodo enero 2020
–
julio 2025; revistas JCR Q1
–
Q2; términos con operadores booleanos
1.153 registros
(PubMed 426;
Scopus 382;
WoS 345)
Horizon Nexus Journal
H}]}v N˘ J}vo n V}o X
n N•u
n
A
t
Jv
n
n ``` XZ}]}vv˘i}vo X]}]o}} X}u
Duplicados
Eliminación de registros repetidos
905 registros
únicos (248
duplicados
eliminados)
Cribado
Títulos/resúmenes: exclusión por irrelevancia
temática
663 excluidos;
242 a texto
completo
Texto
completo:
exclusiones
Animales sin extrapolación (54); revisiones
narrativas sin PRISMA (36); sin peer review o
baja indexación (31); sin vínculo con perfilac
ión
criminal (56)
242 → 65
Criterios de
inclusión
finales
Se priorizaron estudios con al menos 50
participantes humanos, empleando técnicas
sólidas como fMRI, PET o DTI, además del uso
de biomarcadores o modelos de IA. También se
consideró indispensable q
ue los resultados
tuvieran utilidad en ámbitos criminológicos o
judiciales y que las publicaciones provinieran de
revistas posicionadas en cuartiles JCR Q1 o Q2.
65 → 15
Evaluación de
calidad
QUADAS
-
2
15 estudios
finales
Elaborado por los
autores, 2026.
El proceso de selección se presenta mediante un diagrama de flujo PRISMA que
muestra, de forma ordenada, las etapas de identificación, cribado, revisión de textos
completos y evaluación de calidad. En términos numéricos, se localizaron inici
almente
1.153 artículos; tras eliminar 248 duplicados quedaron 905 registros para revisar títulos
y resúmenes, de los cuales solo 242 pasaron a la siguiente fase. Posteriormente, la
revisión completa permitió reducir el grupo a 65 estudios, y luego del aná
lisis de calidad
se conservaron 15 trabajos finales.
Estos estudios serán analizados con mayor detalle en la sección de resultados.
Constituyen, en la práctica, la base empírica del estudio, ya que permiten comprender
mejor cómo se relacionan los factores
neurobiológicos con la conducta violenta y qué
implicaciones tiene esto en la evaluación forense y criminológica. En suma, son el
soporte central para la discusión que sigue.
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
15
Diagrama de Flujo
Figura 1.
Diagrama de Flujo
3.
Resultados
Durante los
últimos años, el análisis del comportamiento violento desde la
neurocriminalística ha experimentado un desarrollo importante, especialmente por el
aporte de las técnicas de neuroimagen y del estudio funcional del cerebro. A esto se
han sumado modelos predi
ctivos sustentados en inteligencia artificial, aunque su
implementación todavía genera debate en determinados escenarios. En este apartado
se presentan los hallazgos obtenidos a partir de la revisión de 15 estudios recientes y
de alto impacto, centrados en
la base neurobiológica de la agresión y en su posible
contribución a la elaboración de perfiles criminales. Si bien los resultados no son
absolutamente uniformes entre todas las investigaciones, en conjunto sí permiten
identificar regularidades de gran va
lor analítico.
A partir de la integración de evidencias estructurales, funcionales y predictivas, se busca
ofrecer una interpretación clara
—
y no únicamente técnica
—
de los mecanismos
cerebrales que participan en la conducta violenta. Esta aproximación pro
porciona
fundamentos científicos que pueden fortalecer la construcción de perfiles criminales más
objetivos y mejor ajustados a las particularidades de cada caso dentro del campo
forense, aunque todavía resulta necesario ampliar la investigación para afina
r estos
modelos.
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
16
3.1. Alteraciones estructurales en la amígdala y la corteza prefrontal como base
de la agresión violenta
Uno de los ejes más sólidos dentro de la literatura revisada corresponde a las
alteraciones estructurales observadas en regiones cere
brales involucradas en la
regulación emocional, la valoración de amenazas y el control inhibitorio. En este
contexto, la amígdala y la corteza prefrontal emergen de manera reiterada como
estructuras centrales para comprender la base neurobiológica de la co
nducta violenta.
Billeke et al. (2020) analizaron el volumen de diferentes subnúcleos de la amígdala en
pacientes con esquizofrenia que habían protagonizado actos de violencia grave. Sus
hallazgos mostraron que los núcleos basales y paralaminares presentab
an un tamaño
inferior al esperado, y que dicha disminución se asociaba con conductas agresivas
registradas clínicamente. Dicho de forma sencilla, cuanto menor era el volumen de esas
áreas, mayor parecía ser la inclinación hacia respuestas violentas. Poster
iormente,
Yang et al. (2021) profundizaron en estos resultados y señalaron que el núcleo central
derecho de la amígdala también aparecía reducido en sujetos violentos, incluso después
de considerar variables como la medicación antipsicótica y la intensidad
sintomática. En
otras palabras, este hallazgo no parecía explicarse únicamente por el tratamiento
farmacológico ni por el estado clínico del paciente.
En la misma dirección, He et al. (2021) incorporaron un elemento adicional al identificar
un menor groso
r en la corteza dorsolateral prefrontal bilateral de pacientes con
antecedentes violentos. Esta reducción se relacionaba, a su vez, tanto con volúmenes
amigdalares más bajos como con puntuaciones elevadas en escalas de hostilidad. Al
considerar conjuntamen
te estos resultados, puede plantearse que la convergencia entre
una amígdala reducida y un adelgazamiento prefrontal favorecería respuestas más
rápidas, impulsivas y menos moduladas ante amenazas percibidas. Por ello, estos
cambios estructurales pueden ent
enderse como indicadores relevantes para la
construcción de perfiles criminales, aunque su interpretación siempre debe realizarse a
la luz del contexto clínico y social particular de cada caso.
3.2. Adversidad temprana, conectividad frontolímbica y modulac
ión ambiental del
riesgo violento
Otro grupo de investigaciones pone de manifiesto que las bases neurobiológicas de la
violencia no pueden explicarse únicamente mediante alteraciones anatómicas aisladas,
sino también a partir de la interacción entre experi
encias tempranas adversas,
conectividad funcional y capacidad de regulación emocional. En este marco, la relación
entre la amígdala y la corteza prefrontal ventromedial adquiere un papel especialmente
relevante.
Smith et al. (2022) estudiaron niños y adole
scentes con antecedentes de maltrato físico
y emocional, y hallaron un resultado claro: la conectividad funcional entre la amígdala y
la corteza prefrontal ventromedial se encontraba debilitada, al tiempo que ambas
regiones mostraban menor volumen. En térm
inos simples, la exposición precoz a
entornos adversos parece comprometer los sistemas cerebrales que facilitan la
regulación emocional, lo que a largo plazo podría incrementar la propensión a
respuestas violentas o desorganizadas.
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
17
De manera complementaria
, Duarte et al. (2023) evaluaron mediante resonancia
funcional a adolescentes expuestos a violencia comunitaria y observaron una
hiperactivación de la amígdala frente a estímulos amenazantes, mientras que la
conectividad con el vmPFC resultaba menos eficie
nte. Esto sugiere que los mecanismos
de control conductual no siempre consiguen contener reacciones impulsivas, lo que
favorecería respuestas agresivas más automáticas, en especial bajo condiciones de
estrés.
No obstante, la evidencia revisada también indi
ca que estas trayectorias no son rígidas
ni inevitables. Lopez et al. (2023) encontraron que contextos familiares caracterizados
por mayor empatía y apoyo emocional pueden amortiguar parcialmente esa
hiperreactividad amigdalar. En otras palabras, un entorn
o de crianza más protector tiene
el potencial de disminuir el impacto neurobiológico de la violencia ambiental y de
favorecer procesos de resiliencia, modificando trayectorias que, en ausencia de dichos
factores, podrían orientarse hacia conductas violenta
s.
3.3. Heterogeneidad neuroanatómica y utilidad de los modelos normativos en la
individualización del perfil criminal
Conforme la investigación en este campo se vuelve más sofisticada, también se hace
más evidente que la violencia no responde a un patrón
neurobiológico único y
homogéneo. En lugar de asumir configuraciones cerebrales estandarizadas, varios
estudios recientes subrayan la necesidad de identificar variaciones individuales
mediante enfoques normativos que permitan detectar perfiles atípicos, mu
chas veces
invisibles en comparaciones grupales convencionales.
Nelson et al. (2024) aplicaron un modelo normativo para examinar la morfometría
cerebral en personas con antecedentes de conducta violenta y encontraron un aspecto
particularmente relevante: c
iertas variaciones en el volumen de la amígdala y de otras
áreas límbicas no resultaban evidentes cuando el análisis se limitaba a contrastarlas
con promedios generales de la población. Es decir, el problema no siempre se revela en
las comparaciones tradic
ionales.
En esa misma línea, Santos et al. (2022) observaron que estas diferencias cerebrales
parecían vincularse más estrechamente con la trayectoria delictiva individual que con
diagnósticos psiquiátricos clásicos. Esto sugiere con bastante claridad que
no todos los
casos pueden evaluarse desde un mismo esquema interpretativo y que las valoraciones
individualizadas resultan fundamentales en neurocriminología.
De forma concordante, Garcia et al. (2024) indicaron que los modelos normativos
permiten identifi
car perfiles atípicos con mayor precisión y, al mismo tiempo, contribuyen
a reducir posibles sesgos en el marco de los procesos judiciales. En la práctica, ello
favorece la construcción de perfiles criminales más ajustados a las particularidades de
cada ca
so y menos dependientes de categorías generales.
3.4. Inteligencia artificial y aprendizaje automático en la predicción del riesgo
violento
Junto con los avances producidos por la neuroimagen, otro ámbito que ha mostrado un
crecimiento notable es la incorporación de herramientas de inteligencia artificial
orientadas a la evaluación del riesgo de violencia. Esta línea resulta especialmente
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
18
rele
vante en el campo forense, ya que permite integrar variables clínicas,
sociodemográficas y neuroanatómicas con fines predictivos más objetivos.
Yu et al. (2023) diseñaron modelos de aprendizaje automático basados en Random
Forest, SVM, Lasso y MLP, entrena
dos con datos clínicos, sociodemográficos y
neuroanatómicos de 397 pacientes con esquizofrenia. El modelo Random Forest
alcanzó un AUC de 0.955, y entre los predictores más potentes se identificaron la
adherencia al tratamiento, el apoyo social y los antec
edentes previos de violencia. Por
su parte, Parsaei et al. (2023), en un metaanálisis de 18 estudios que incluyó a más de
11 700 pacientes, informaron que los algoritmos de Gradient Boosting obtenían un
rendimiento predictivo superior (AUC 0.56
-
0.95) en co
mparación con instrumentos
actuariales convencionales como el HCR
-
20. A su vez, Schneider et al. (2022), al
comparar directamente siete algoritmos de machine learning, encontraron que SVM
alcanzaba la mayor precisión (AUC≈0.84), subrayando además la releva
ncia de las
regiones frontales y temporales en la discriminación entre perfiles violentos y no
violentos. En conjunto, estos hallazgos evidencian el potencial del aprendizaje
automático para una evaluación más objetiva del riesgo violento en entornos foren
ses.
3.5. Otros biomarcadores neuroanatómicos y funcionales asociados a
impulsividad, control inhibitorio y agresión
Además de la amígdala y la corteza prefrontal, la revisión también muestra que otras
regiones cerebrales intervienen de manera significativ
a en la manifestación de la
conducta violenta, particularmente aquellas relacionadas con la integración emocional,
la toma de decisiones, la inhibición de respuestas y el procesamiento social.
Kumari et al. (2024) encontraron que los pacientes esquizofréni
cos violentos
presentaban reducciones volumétricas significativas en la ínsula derecha, el polo
temporal y la corteza orbitofrontal, las cuales se correlacionaban de manera moderada
con puntuaciones elevadas de impulsividad (r≈0.40). Zhou et al. (2023) dem
ostraron, a
través de resonancia funcional y tareas Go/No
-
Go, una activación reducida del cíngulo
anterior en individuos violentos, asociada con deficiencias en el control inhibitorio y con
mayores niveles de impulsividad. Finalmente, Liu et al. (2020) emp
learon morfometría
basada en vóxeles en pacientes violentos hospitalizados en unidades psiquiátricas
generales, identificando reducciones generalizadas de materia gris en regiones
frontales, temporales y límbicas. Además, observaron que el volumen del giro
fusiforme
derecho se correlacionaba positivamente con la gravedad de la agresión física,
configurándose así como otro biomarcador anatómico de riesgo.
3.6. Integración de hallazgos y proyección para la perfilación criminal
neurobiológicamente informada
La
revisión integrada de estos 15 estudios ofrece una base neurobiológica sólida para
comprender la perfilación criminal desde la neurocriminalística, aunque también pone
en evidencia que los patrones observados no son idénticos en todos los casos. De
manera
recurrente, se identifican reducciones de volumen en la amígdala y en regiones
prefrontales, junto con alteraciones en la conectividad cerebral y determinadas
variaciones anatómicas individuales. En términos generales, estos hallazgos suelen
relacionarse
con respuestas más impulsivas y con una mayor tendencia a la agresión
reactiva, aunque por sí solos no determinan la aparición de conducta violenta.
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
19
Cuando existen experiencias adversas durante las etapas tempranas del desarrollo,
estas alteraciones parece
n intensificarse; en cambio, la presencia de entornos
protectores y de factores de resiliencia puede amortiguar parte de dichos efectos. Más
recientemente, la incorporación de modelos de inteligencia artificial y de enfoques de
modelación normativa ha perm
itido perfeccionar la predicción del riesgo conductual y
avanzar hacia evaluaciones más individualizadas de perfiles delictivos sustentados en
datos neurocientíficos.
Además, cuando se integran los hallazgos sobre alteraciones en la ínsula, la
corteza
orbitofrontal y el cíngulo anterior, se logra una visión más completa de la base
neurobiológica vinculada a la violencia. En conjunto, estos avances no solo permiten
entender mejor el fenómeno desde una perspectiva científica, sino que también ofre
cen
herramientas cada vez más útiles para construir perfiles criminales en contextos
judiciales y forenses. Aun así, es fundamental mantener claro que la conducta humana
es multifactorial y que no puede explicarse únicamente a partir de variables cerebrale
s
.
4.
Discusión
La evidencia que combina datos neuroanatómicos y funcionales sugiere, en términos
generales, que ciertos cambios cerebrales asociados con la violencia, como la
disminución del volumen de la amígdala, el adelgazamiento de áreas prefrontales
y las
alteraciones en la conectividad límbica, pueden ofrecer una base científica útil para
construir perfiles criminales más precisos y ajustados a las características de cada
persona. Aun así, estos hallazgos no deberían interpretarse por separado. Tiene
más
sentido entenderlos como parte de un patrón más amplio, que también ha sido descrito
en investigaciones previas con población penitenciaria, donde se han identificado
alteraciones similares en circuitos frontolímbicos al compararlas con grupos control
. Que
distintos estudios lleguen a resultados parecidos refuerza la solidez del enfoque
neurocriminalístico actual, aunque sigue siendo necesario analizar cada caso con
cautela y dentro de su propio contexto (Wang et al., 2020; Kirchebner et al., 2022).
Po
r otro lado, los modelos de aprendizaje automático que reúnen información
multimodal, como variables clínicas, medidas morfométricas y registros de
funcionamiento cerebral, están alcanzando niveles de rendimiento muy altos, con
valores de AUC superiores a
0.90. En la práctica, esto representa una mejora importante
frente a instrumentos actuariales clásicos como el HCR
-
20, que durante años se ha
utilizado para valorar riesgo. Sin embargo, más allá del dato numérico, lo
verdaderamente relevante es que estudio
s recientes han mostrado que algoritmos como
Random Forest y Gradient Boosting consiguen mejores niveles de sensibilidad y
especificidad al momento de anticipar conductas futuras (Parsaei et al., 2023; Schneider
et al., 2022). Esto permite pensar que su ut
ilidad no se limita a contextos experimentales,
sino que también podrían adaptarse a escenarios forenses reales, donde las decisiones
suelen darse en condiciones mucho más complejas que las de un laboratorio (Wang et
al., 2020).
A su vez, la modelación nor
mativa individual propone una forma distinta de aproximarse
al análisis. En lugar de apoyarse únicamente en promedios poblacionales, centra la
atención en la singularidad de cada caso. Eso permite detectar desviaciones anatómicas
marcadas que, en determina
dos contextos, pueden relacionarse con trayectorias
criminales específicas. En términos prácticos, este enfoque ayuda a afinar la evaluación
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
20
clínica y favorece una perfilación más ajustada a la persona, al tiempo que reduce el
riesgo de etiquetar o estigma
tizar de manera general. Dicho de forma sencilla, no todas
las personas encajan en el promedio, y ese matiz resulta especialmente importante
cuando se intenta comprender conductas complejas (Nelson et al., 2024; Santos et al.,
2022).
Algo similar ocurre al
analizar conectividad funcional y experiencias tempranas
adversas. Diversas investigaciones indican que la exposición a maltrato infantil o a
violencia comunitaria puede relacionarse con una menor conectividad entre la amígdala
y la corteza prefrontal ven
tromedial, además de reducciones volumétricas en estas
regiones. En términos conductuales, este patrón suele acompañarse de respuestas
emocionales más intensas y un control inhibitorio debilitado. Así, ciertas reacciones
agresivas pueden comprenderse mejor
cuando se integran estos hallazgos en
evaluaciones clínicas o procesos de perfilación criminal, aunque siempre considerando
el contexto individual y social de cada caso (Smith et al., 2022; Duarte et al., 2023; López
et al., 2023).
No obstante, el uso de
técnicas de neuropredicción e inteligencia artificial en el ámbito
forense abre un debate que aún está lejos de cerrarse. Surgen preocupaciones sobre
privacidad mental, consentimiento informado real, posibles sesgos algorítmicos y la
protección de la auton
omía cognitiva. Díaz Soto y Borbón (2022) advierten que ciertas
aplicaciones podrían incluso vulnerar la dignidad humana al invadir espacios íntimos de
la mente, por lo que insisten en la necesidad de marcos legales más firmes. En definitiva,
la tecnología
ofrece herramientas potentes, pero su implementación exige prudencia y
regulación clara para evitar abusos.
Ad
emás, Ligthart et al. (2023) advierten que el
avance de las neurotecnologías obliga a discutir y consolidar derechos específicamente
neuronales, l
os llamados neurorights. La idea es sencilla: si estas herramientas pueden
anticipar conductas o revelar información mental sensible, entonces también debe
garantizarse la protección de la integridad psicológica de las personas, sobre todo en
escenarios ju
diciales y penitenciarios. Esto cobra especial importancia cuando estudios
de neuroimagen comienzan a presentarse como parte de informes periciales en
procesos penales, un uso que todavía genera debate.
Por otra parte, aún persisten obstáculos metodológico
s que no pueden ignorarse.
Muchos estudios trabajan con muestras pequeñas; otros no han sido replicados por
equipos independientes. A esto se suman protocolos distintos de adquisición de
neuroimagen y modelos predictivos que, aunque prometedores, resultan
poco
transparentes y difíciles de interpretar clínicamente. En consecuencia, antes de
considerar la neuropredicción como un elemento decisivo dentro de una sentencia,
estos puntos necesitan resolverse con mayor claridad y consenso científico.
Finalmente, a
unque la evidencia empírica respalda el uso complementario de
biomarcadores anatómico
-
funcionales y algoritmos predictivos para estructurar perfiles
criminales, su implementación debe considerarse con cautela: como herramienta
auxiliar y no determinante, y
siempre en combinación con criterios clínico
-
jurídicos
sólidos, garantizando transparencia, consentimiento informado y protección de
derechos fundamentales.
5.
Conclusiones
La evidencia neurocientífica actual demuestra de manera consistente que alteracion
es
estructurales y funcionales en circuitos frontolímbicos, particularmente en la amígdala y
Horizon Nexus Journal
Horizon Nexus Journal | Vol.0
4
| Núm 0
2
|
Abr
–
Jun
| 202
6
| www.horizonnexusjournal.editorialdoso.com
21
la corteza prefrontal, constituyen correlatos neurobiológicos relevantes del
comportamiento violento, aportando una base empírica sólida para su incorporación
comp
lementaria en la perfilación criminal.
La integración de neuroimagen multimodal y modelos predictivos basados en
aprendizaje automático permite una estimación más precisa y personalizada del riesgo
de violencia, superando en determinados contextos el rendi
miento de herramientas
actuariales tradicionales y reduciendo sesgos asociados a inferencias poblacionales.
La aplicación forense de la neurocriminalística requiere un uso ético, no determinista y
metodológicamente regulado, en el que los biomarcadores cer
ebrales actúen como
apoyo a la evaluación psicológica y criminológica, fortaleciendo la toma de decisiones
judiciales sin sustituir el juicio profesional ni los principios del debido proceso.
Contribución de los autores:
Conceptualización,
L
-
F
-
M
-
R,
D
-
F
-
C
-
P
; análisis formal,
L
-
F
-
M
-
R
,
D
-
F
-
C
-
P
y
M
-
G
-
A
-
C
; investigació
n,
L
-
F
-
M
-
R,
D
-
F
-
C
-
P
; recursos,
L
-
F
-
M
-
R,
M
-
G
-
A
-
C
; redacción del borrador original,
L
-
F
-
M
-
R
,
D
-
F
-
C
-
P
, M
-
G
-
A
-
C,
A
-
S
-
C
-
S
y
D
-
I
-
S
-
J
; redacción, revisión y edición,
L
-
F
-
M
-
R
,
D
-
F
-
C
-
P
,
M
-
G
-
A
-
C
; visualización,
L
-
F
-
M
-
R
-
M
-
G
-
A
-
C,
A
-
S
-
C
-
S
y D
-
I
-
S
-
J
; supervisión,
L
-
F
-
M
-
R
,
D
-
F
-
C
-
P
,
M
-
G
-
A
-
C,
A
-
S
-
C
-
S
y D
-
I
-
S
-
J
.
Todos los autores han leído y aceptado la versión publicada del manuscrito.
Financiam
iento:
Esta investigación no ha recibido financiación externa
.
Declaración de disponibilidad de datos:
Los datos están disponibles previa solicitud
a los autores de correspondencia:
luis.matovelle@ucacue.edu.ec
Conflicto de interés:
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses
.
Referencias
Bibliográficas
American College of Radiology Head Injury Institute, American Society of
Neuroradiology, American Society of Functional Neuroradiology & American
Society of Pediatric Neuroradiology. (2021).
Imaging Evidence and
Recommendations for Trau
matic Brain Injury: Advanced Neuro
-
and
Neurovascular Imaging Techniques.
Anderson, N. E., Allen, C. H., & Kiehl, K. A. (2025). A neurocriminological
perspective on violence. In Handbook of Gun Violence (pp. 423
-
441).
Academic Press.
Ávila
-
Navarrete, V. C., Bonilla, L. T. B., & Ávila, D. S. A. (2024). Asesinos
seriales: un comparativo plurifactorial entre tres criminales
colombianos. Ciencia y
Academia, (5).
Bacqué
-
Cazenave, J., Bharatiya, R., Barrière, G., Delbecque, J.
-
P., Bouguiyoud, N.,
Di Giovanni, G., et al. (2020). Serotonin in animal cognition and behaviour.
International Journal of Molecular Sciences, 21(5), 51649.
Bakke, C. C. (20
24). A Quantitative Analysis with a Neurocriminological Approach
Evaluating the Crime Typology of Juvenile Offenders with a History of Head
Injuries (Doctoral dissertation, University of North Georgia).
Biological Psychiatry. (2022). Corticolimbic struc
tural deficits in violent patients
with schizophrenia. Biological Psychiatry.
Cardona, J. (2020). La influencia de la neurociencia en ejecución de la pena desde el
fin resocializador. Revista Nuevo Foro Penal, 16(94), 93
-
124.
Duarte, F., Silva, H., & G
onçalves, R. (2023). Threat
-
related amygdala
hyperactivation and vmPFC decoupling in youth exposed to urban violence.
American Journal of Psychiatry.
Frontiers in Psychiatry. (2022). The prediction and influential factors of violence in
male schizo
phrenia patients with machine learning algorithms. Frontiers in
Psychiatry, 13, 799899. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2022.799899
Frontiers in Behavioral Neuroscience. (2024). Serotonin drives aggression and
social behaviors of laboratory male mice in
a semi
-
natural environment.
Frontiers in Behavioral Neuroscience, 18.
Fuentes, M., Barrientos, R., & Bravo, S. (2024). Umbrales estimados (esdB HL)
para potenciales evocados auditivos con estímulo Narrow Band CE
-
Chirp®. Revista CEFAC, 26, e14423.
Gao, X., Smith, J. D., & Hernández, M. L. (2025). Independent impacts of
maltreatment and amygdala volume on callous
-
unemotional traits in
adolescents. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 66(2), 145
–
156.
Greely, H. T., & Farahany, N. A. (2019).
The ethical and policy implications of
neuroscience and neurotechnology in criminal justice. Annual Review of
Law and Social Science, 15, 453
–
471.
Hu, H., Liu, F., Liu, L., Mei, Y., Xie, B., Shao, Y., & Qiao, Y. (2023). Smaller
amygdala subnuclei
volume in schizophrenia patients with violent behaviors.
Brain Imaging and Behavior, 17(1), 11
–
17. https://doi.org/10.1007/s11682
-
022
-
00736
-
4
Kolla, N. J., & Bortolato, M. (2020). The role of monoamine oxidase A in the
neurobiology of aggressive, an
tisocial, and violent behavior: a tale of mice and
men. Progress in Neurobiology.
Koyama, E., Kant, T., Takata, A., Kennedy, J. L., & Zai, C. C. (2024). Genetics of
child aggression, a systematic review. Translational Psychiatry, 14, Article
252.
Kuma
ri, V., Aitken, M., & Anilkumar, A. (2024). Gray matter volume reductions in
right insula, orbitofrontal cortex and temporal pole correlate with impulsivity
in violent schizophrenia. NeuroImage: Clinical, 34, 102713.
Li, L., He, L., Harris, N., Zhou, Y
., Engel, J. Jr., & Bragin, A. (2021). Update on the
Neuroimaging and Electroencephalographic Biomarkers of Epileptogenesis:
A Literature Review. Frontiers in Neurology.
Liu, J., Zhang, Q., & Wei, H. (2020). Voxel
-
based morphometry reveals
frontotem
poral and limbic GMV reductions in violent inpatients with
schizophrenia. Schizophrenia Research, 215, 35
–
43.